Ayer se llevo a cabo la gran marcha en contra de la delincuencia que hay en México. Yo tengo sentimientos encontrados, acepto y creo que es correcto el argumento de la gente que dice DE NADA SIRVEN unas velitas encendidas por gente vestida de blanco. Pero también acepto y respeto a quienes dicen que hay que participar activamente, que tenemos no sólo el derecho sino la obligación de manifestarnos por una causa justa y pacífica, que hay que ver físicamente tanto la unión como el hartazago, que hay que dejarnos ver en las calles de una ciudad que nos pertenece pero que a todos nos tiene secuestrados; secuestrados por el miedo, la angustia, la deseperacion y no es sólo la violencia que asociamos de cajón con asaltos, robos, narcotráfico, taloneos, es también por el tráfico, por el caos durante la época de lluvias, por las diarias mentadas de madre, por las horas en las que debes o no deberías salir, por el abuso constante y, evidentemente, secuestrada por el secuestro.
Y les soy sincera, creo profundamente en la lucha por la paz, sin embargo, aun me quedan sentimientos encontrados con respecto a salir a Reforma con una velita encendida, porque por encima de mis sentimientos encontrados con respecto a este país, sobresalen dos que están muy claros: la tristeza y la desesperanza.
Y les soy sincera, creo profundamente en la lucha por la paz, sin embargo, aun me quedan sentimientos encontrados con respecto a salir a Reforma con una velita encendida, porque por encima de mis sentimientos encontrados con respecto a este país, sobresalen dos que están muy claros: la tristeza y la desesperanza.